Empieza el año 2012 y, pese a las dificultades, se puede llegar a vislumbrar un atisbo de esperanza. Hay fe en que durante este nuevo año se empiece a ver la luz en el final de este tenebroso túnel. Y por eso, conviene no olvidar nunca que de las más infames situaciones hemos acabado saliendo siempre. Porque, en los peores escenarios y ante las grandes tragedias, el ser humano ha sido capaz de sacar lo mejor que lleva dentro. La providencia siempre ha puesto su granito de arena señalando a personajes forjados en la grandeza y capaces de guiarnos en los momentos difíciles por el sendero de la libertad.
Que, con el nuevo año, el niño Dios impregne con el espíritu de estos referentes a nuestros actuales dirigentes y a todos y cada uno de nosotros.

