La carrera política (al menos con cargo electo) de Josep Lluís Carod-Rovira tiene ya fecha de caducidad: el 28 de Noviembre, que es el día que el Presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, ha decidido escoger para que se celebren las elecciones que deben renovar el Parlamento catalán y escoger un nuevo gobierno. -Polémica elección de fecha que ha dejado en evidencia la nula seriedad de nuestro sistema, en el cual los comicios se convocan a conveniencia y según los intereses electorales del presidente o partido gobernante aspirante a la reelección, a diferencia de los países serios como EEUU en los cuales las fechas de las elecciones están fijadas y preestablecidas legalmente.-
Carod hizo un debut prometedor en la escena de la política catalana y española. Su ingeniosa verborrea y su independentismo cínico durante los últimos años del pujolismo y la legislatura de la mayoría absoluta de Aznar, prometían convertirle en el sustituto natural de Arzalluz que por aquella época se acababa de retirar. Y si bien, pronto se convirtió en el personaje más odiado por el españolismo, ha sido el independentismo el que le ha dado la patada en el culo de manera muy prematura.
El aun vicepresidente del gobierno catalán va a acabar sus días de número dos de la Generalitat como los empezó, cuando entonces era el Conseller en Cap de Maragall, metiéndose en las pantanosas aguas del “conflicto vasco” y si empezó hablando con la gente equivocada, va a acabar hablando bien de la gente equivocada.
En una entrevista radiofónica, en plena “Diada” de Cataluña, Carod-Rovira ha manifestado no saber qué es lo que hace Arnaldo Otegui en prisión. Y supongo que tal pregunta retórica no debe producirse por la preocupación que tiene el ex líder de ERC por si el susodicho presidiario hace crucigramas con algún psicópata o juega al mus en una salita de la galería de violadores, sino a esa fascinación por la izquierda abertzale en general, y abertzale asesina en este caso, que sufre un sector nada desdeñable del independentismo catalán. La respuesta correcta sería que cumplir condena por enaltecimiento del terrorismo e intento de reconstitución de una asociación ilícita (y es asociacionismo ilícito por ser el brazo político de un grupo terrorista).
Se puede suponer que a Carod le parecería bien que los jueces dejaran en la calle a Otegui y se pasaran por el forro las leyes y las sentencias. No es que se le suponga mucho respeto por la legalidad, por ser española, y aun menos cuando, al fin y al cabo, Batasuna tendría que ser legal porque, aunque él no mate ni haga de portavoz de un grupo terrorista, entre independentistas hay que ser solidario. Pero, ya puestos, la pregunta que se tendría que haber hecho hace tiempo Carod es qué narices hace de vicepresidente del gobierno catalán si no le quieren ni en su propio partido. En 7 años, Josep Lluís Carod-Rovira se ha ganado el desprecio de su propia parroquia pero ha viajado de gorra por todo el mundo, ha perdido la credibilidad como líder político pero ha enchufado a la família, ha puesto en duda su dignidad pero la cosa le ha dado para comprarse un lujoso dúplex.Y así acaba, por el momento, la historia de quien tenía que llevar a Cataluña a obtener su independencia en el 2014.
Se puede suponer que a Carod le parecería bien que los jueces dejaran en la calle a Otegui y se pasaran por el forro las leyes y las sentencias. No es que se le suponga mucho respeto por la legalidad, por ser española, y aun menos cuando, al fin y al cabo, Batasuna tendría que ser legal porque, aunque él no mate ni haga de portavoz de un grupo terrorista, entre independentistas hay que ser solidario. Pero, ya puestos, la pregunta que se tendría que haber hecho hace tiempo Carod es qué narices hace de vicepresidente del gobierno catalán si no le quieren ni en su propio partido. En 7 años, Josep Lluís Carod-Rovira se ha ganado el desprecio de su propia parroquia pero ha viajado de gorra por todo el mundo, ha perdido la credibilidad como líder político pero ha enchufado a la família, ha puesto en duda su dignidad pero la cosa le ha dado para comprarse un lujoso dúplex.Y así acaba, por el momento, la historia de quien tenía que llevar a Cataluña a obtener su independencia en el 2014.

