Cuando el curandero y “friki importante", Carlos Jesús, se apoderó del cuerpo de Leire Pajín y, embargado de emoción por la victoria de Obama en las elecciones presidenciales estadounidenses, anunció el inicio de una nueva etapa política mundial caracterizada por la interconexión planetaria entre Obama y Zapatero, gracias a una conjunción astral y zodiacal que había hecho posible la coincidencia de dos presidentes progres (alguno más que otros) a cada lado del Atlántico, pocos podíamos pensar que, un año y pocos meses después, ese discurso kantiano de todo a 100 se iba a plasmar en una llamada, desde el despacho oval de la Casa Blanca a la Moncloa, exigiendo a Zapatero la adopción de medidas drásticas para frenar un deterioro de la economía española que, acercándose al caso griego, podía acabar llevándose por delante al euro y por lo tanto a la economía global entera. Días antes, el presidente (o dictador) chino y los mandamases de las potencias europeas, Merkel y Sarkozy, ya habían telefoneado al "maquiavelillo de León" para darle instrucciones en el mismo sentido. Y es que Berlusconi será un impresentable como persona, pero es a Zapatero a quien le han tenido que sacar las vergüenzas delante de todo el mundo.
Estos graves hechos representan dos cosas. La primera es que, si bien Zapatero se encontró con un escenario de crisis mundial de la cual no era del todo culpable o por lo menos en un principio no más que su antecesor, su negación de los hechos primero y su falta de políticas adecuadas después agravaron la situación hasta límites pavorosos. La prueba es que, como las llamadas indican, cualquier otro líder mundial hubiera tomado decisiones en el sentido inverso a las adoptadas por el presidente español. La segunda es que la economía española se encuentra intervenida y que Zapatero -un socialista dogmático y de la izquierda talibán que hubiera sido incapaz de tomar una sola medida que le supusiera una huelga general-, es una marioneta a las órdenes del FMI y la UE (y bien está que así sea). Strauss-Kahn ya visita Moncloa, como Pujol en los tiempos en que PSOE y PP necesitaban de los votos de CiU para gobernar, para ver si se están haciendo los deberes. Sarkozy, Merkel y Obama puede que no vayan a mejorar sustancialmente la situación de sus respectivos estados, pero, por el momento, han salvado a España.
Y es que muchos sabíamos que Zapatero hundiría al país, ya no solo nacional, moral y socialmente, sino también económicamente. Lo que no podíamos prever es que llegaría al punto de estar cerca de acabar con la Unión Europea e incluso con la misma economía del mundo mundial.

