Cuanto más conservadoras son las ideas, más revolucionarios son los discursos.” Oscar Wilde

sábado 20 de junio de 2009

Y Europa votó.


Una vez más, la pretensión de erigir un partido político a la derecha del Partido Popular se ha quedado en un bluf. Y no por ser un batacazo anunciado, podemos dejar de hacer un mínimo análisis de la candidatura de Alternativa Española al Parlamento Europeo. Al fin y al cabo, cualquier movimiento en pro de la defensa de valores que el PP oficial ha dejado de lado, nos parece siempre muy interesante y digno de mención.
En este caso, factores como: el discurso y la trayectoria del cabeza de lista popular, el voto útil conservador, que contra un gobierno de izquierda extrema –que no extrema izquierda- como el de Zapatero, se multiplica, y la situación de crisis económica, han provocado que los electores que podrían haber caído en la tentación de votar a AES, hayan cerrado filas con el PP, un partido al que se le critica, desde la derecha, en un grado proporcional al que se le vota en cada contienda electoral. Sin duda, Alternativa Española podría haber llegado a los casi 50.000 votos (una cifra que hubiera seguido no sirviendo para nada) si Libertas –con sus ayudas económicas bajo el brazo- hubiera apostado por ésta y por tanto hubiera tenido directamente el apoyo del Grupo Intereconomía. A estas alturas es evidente que el apoyo de los torys les has hecho más mal que bien.
Cifro en 25.000 los votos conservadores hacia Libertas, teniendo en cuenta que el 80% de ex Ciutadans han votado a UpyD (que de hecho pasa a ser la tercera extra parlamentaria en Cataluña) y por tanto hay que entender que los votos de Libertas son conservadores y críticos con el triste espectáculo que últimamente han protagonizado las instituciones de la UE.

Al fin y al cabo, la propuesta de AES no era más que la de otro Familia y Vida ,con banderita española de regalo y la familia Piñar al frente.
Con un comunicado de última hora firmado por personas que, aunque en nuestro ambiente gozan de prestigio, no las conoce ni el tato (excepto a Pitita y sus apariciones marianas) no se despunta en unas elecciones. En cuanto al pretendido golpe de efecto de última hora consistente en reabrir el 11-M, huele a forzada maniobra electoral para congraciarse con la COPE (o lo que dejará de ser la COPE). Y de hecho, algo se consiguió, pues en la entrevista de Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez a Mayor Oreja, en el último día de campaña, se produjo una especie de medio disculpa, por parte de Losantos hacia AES, tras haberla tratado, en sus años de existencia, despectivamente como " la nueva Fuerza Nueva", o "el partido del yerno de Blas Piñar", cuando no había prohibido directamente sus cuñas publicitarias.

Creemos que, dado nuestro sistema partitocrático y electoral (el cual, con sus listas cerradas, su ausencia de primarias, etc, etc, nos abochorna) se confirma que no hay espacio para un partido a la derecha del Partido Popular, a no ser que éste provenga de una escisión con un cabeza visible como pudiera ser Mayor Oreja o María San Gil. Y aun así, no aguantaría más de dos legislaturas (apuntaros recordar UPyD dentro de tres legislaturas). El único camino que le queda a la derecha auténtica y valiente es el de la batalla de las ideas, el del asociacionismo y el mediático. A esos tres niveles ya hay en pie un sector, más o menos configurado, capaz de sacar millones de españoles rojigualda en mano a la calle, en defensa de los más altos valores conservadores, una cosa que era impensable antes del 13-M de 2004.
Hay que hacerle un marcaje al PP desde la derecha, potenciar a gente como Mayor Oreja (de hecho que lo mantuvieran de cabeza de lista, ya fue un éxito del lobby conservador). Se trata de ceder sin conceder y con ánimo de recuperar.
En la celebración de la victoria, Rajoy sacó pecho y aseguró que se han avalado las tesis del Congreso de Valencia. Lo hizo precisamente delante de los que fueron sus competidores indirectos en aquel. El PP apareció unido en el balcón de Génova, con sus tres sectores: el conservador-democristiano de Mayor Oreja, el liberal de Aguirre y el oficial, ese que va hacia donde sopla el viento, y que, con su mensaje pro congreso, no parece querer dejar de representar el actual presidente del partido.
Mayor Oreja es el gran y casi único referente de la derecha social española, pero ahora queda exiliado en Bruselas, y aquí nos quedamos con lo de siempre: complejo + Gurtel = ZP se va a escapar.

En cuanto al resultado en sí, el PP gana por diversos factores, que sin ánimo de entrar en sesudos análisis, podemos condensar en dos:
1. En las europeas se moviliza el electorado más fiel, y el PP tiene más base que el PSOE desde siempre, por la criminalización a la que se ha sometido a la derecha desde la muerte de Franco.
2. Los 4 millones de parados y el desgaste de la crisis.
A partir de aquí, 3 años dan para mucho, y pueden aparecer los suficientes (y reiterativos en su expresión) brotes verdes, como para que la gente se olvide de la situación económica y vote de nuevo con el estómago a quienes les venden el disfraz de chico/a moderno, tolerante y enrollado.
Podemos profetizar, y no nos equivocaremos, la que va a ser la estrategia popular, de ahora en adelante: pedir elecciones anticipadas, no sea que para el 2012 la economía se haya recuperado lo suficiente como para evitar la victoria. Es decir, una táctica parecida a la que ya utilizó en el País Vasco en 2001, cuando se creía que el pacto PP-PSE desalojaría a Ibarretxe, y ya sabemos como acabó aquello.
¿Hablamos de Europa?
Los eurodiputados de "derechas" -sin entrar en distinciones, ni matices- han ido a parar al PPE, a los Liberales, a la UEN (grupo de soberanistas a la derecha del PP en el cual estaba AN y que ahora lo sustenta básicamente el partido polaco de los gemelos Kacynsky), a IND (tras la marcha de los torys del PPE) y al grupo de los que no llegan al número necesario para tener grupo propio. Desperdigado queda un puñado eurodiputados ultras de diferentes condiciones y pelajes.
Los resultados a nivel europeo confirman el bipartidismo y dentro de éste la hegemonía absoluta del centroderecha. Hegemonía derechista que se mantiene si ampliamos los dos espectros hacia el extremo.
En países vecinos, donde la extrema derecha o partidos teóricamente a la derecha del PPE conseguían resultados espectaculares, éstos se hunden tras haber conseguido que el centro derecha haya asimilado buena parte de su discurso de una manera más o menos moderada.
En Francia, Sarkozy avasalla al Partido Socialista Francés y pese a sus últimas polémicas, solidifica a la UMP como primer partido galo. Le Pen pasa a tener tan solo tres escaños: el suyo, el de su hija y el de su segundo Bruno Gollsnich (comienza la guerra de la sucesión entre ellos). Además, el FN pasa a ser la QUINTA fuerza política francesa, por detrás de UMP, PSF, Verdes, y centristas del MoDem, casi empatado con el Frente de Izquierdas. El tradicionalista De Villiers, el cual se presentaba asumiendo la marca Libertas pierde su escaño.

En Italia el nuevo PdL y la Liga Norte acaparan el electorado derechista. Ésta vez ni los neomisinos escindidos de AN, ni Storace con La Destra, ni la nieta de Mussolini consiguen una sola acta de eurodiputado: cero patatero. Los democristianos de la UDC de Casini –otrora compañeros de Forza Italia, Lega y AN, y ahora representantes de la tercera vía- recogen unos pocos de miles votos conservadores, decepcionados con la catadura moral de Berlusconi (del cual hablaremos en un próximo artículo).

Holanda y Austria pasan a ser los baluartes de la extrema derecha con un discurso básicamente anti inmigración (especialmente anti islámico) que les hace ser incluso segundos, adelantadaos por los democristianos que siguen siendo hegemónicos. Y nada menos que en Gran Bretaña el British National Party saca dos escaños gracias al desastre laborista en particular y a las corruptelas de la clase política en general, cosa que también permite a David Cameron preparar con toda tranquilidad el regreso de los conservadores a Downing Street.

En Irlanda, patria del fundador y mecenas de LIBERTAS, éste saca 0 eurodiputados (para no desentonar con el número de escaños que consigue en el resto de Estados) . Fracaso absoluto, pues, de un inventor de lo que ya está inventado. ¿Para qué montar el chiringuito de Libertas, si ya existe la Unión por la Europa de las Naciones?
¿Cómo se entiende escoger en Francia al tradicionalista de Villiers y en España al –no se sabe qué, pero parece que progre y anti catalanista- Albert Rivera?
Los estados europeos, en su mayoría, van asimilando el bipartidismo, con hegemonía del centroderecha sobre un centroizquierda que -excepto en España- va en caída libre. Sin embargo, las cosas no son tan bonitas., hay que recordar que, Partido Popular Europeo y Partido Socialista Europeo, coinciden en el 80% de votaciones en la Eurocámara.
La consagración del bipartidismo es la del gran consenso social-demócrata, esto es, una gran coalición con dos patas, una más a la izquierda y otra más a la derecha. Que los segundos se evadan de ese secuestro ideológico, depende de esa derecha auténtica y valiente, a la que no le queda más remedio que combatir desde el plano sociocultural, una lucha que debe ir pareja a una más transversal en defensa de una democracia más directa, más plena y menos partitocrática. Los niveles de abstención, de voto en blanco y de pasotismo, por parte de la ciudadanía, no dejarán de aumentar si los estados europeos no se abren hacia un sistema más participativo, en el que los ciudadanos sientan realmente útil su voto como elemento más esencial de su compromiso político. La batalla de las ideas debe movilizar a lo mejor de la tropa, porque las ideas tienen consecuencias y porque mañana empieza hoy.

domingo 31 de mayo de 2009

Lo que pensamos y lo que vamos a votar.

El socialismo español es un gran maestro en realizar campañas denigrando a un adversario que ha sido durante años una especie de Heidi de la comunicación política. Han tenido que ser los grupos mediáticos del panorama liberal-conservador y las asociaciones civiles del espectro social de la derecha española los que hayan empujado al Partido Popular a plantar algo de cara al PSOE en la batalla de las ideas, la propaganda y la movilización. Desde la transición, la izquierda ha sido quien ha marcado las reglas del juego político-cultural, y la derecha travestida de centro ha hecho juegos malabares para no caer en lo que –a juicio del progresismo- se escapa de lo políticamente correcto.

Centrándonos en estas elecciones europeas, las medidas del campo del éste partido, que en clave de primarias van a disputar PSOE y PP el próximo 7 de Junio, vuelven a estar delimitadas por el socialismo. Porque esto es un partido, según el intempestivo y pseudo “obamesco” lema electoral socialista a nivel nacional: Este partido se juega en Europa" (¡ah , pues vale!), un eslógan de poco nivel dentro de una campaña socialista vulgar y facilona.

El miedo a la “derechona” ha sido una constante del socialismo español –y en especial del catalán- desde los tiempos de Felipe González. Poco importaba, entonces, la corrupción institucionalizada por los de los "100 años de honradez.", y poco importa ahora la inoperancia
e incompetencia más absoluta para paliar una crisis que, si bien golpea a todos los estados del planeta, se ceba especialmente con la España de la baja productividad, la pésima educación y la prácticamente nula innovación.

En Cataluña, todavía no hemos visto anuncio alguno con la foto del cabeza de lista socialista, Luis Fernando López Aguilar, pues se ha preferido insistir con una campaña que hace más hincapié en los supuestos defectos y errores del contrario que en las virtudes propias . Quizás porque estas últimas más que supuestas, son escasas. Sin embargo sí que podemos contemplar a una desconocida María Badía dando la cara, al lado de un Alejo Vidal-Quadras de espaldas. Y muchos más numerosos son esos carteles en los que Aznar, Berlusconi, Chirac, Kaczynski y Bush (¿pero no habíamos quedado en que el partido se juega en Europa?) sirven como aliciente para ir a votar en contra de las derechas, más q
ue a favor de las izquierdas.

A medida que analizamos el cartel, la duda de si los Zaragozas y Calderas toman por imbéciles a esos ciudadanos a los que dicen tanto proteger y comprender deviene en plena certeza: sí, nos toman por idiotas, lo jodido es que, a la luz de los resultados electorales, los números les salen.

Analicemos, pues, y sintámonos así por debajo de la normalidad intelectual. Tenemos un cartel electoral en el que se apela al miedo hacia cinco gobernantes de los cuales tres están jubilados y un cuarto –el polaco- apenas tienen algo más que el habitual poder de jefe de estado: decorativo, representativo y cierto derecho a veto En este cartel, que sin duda vuelve a jugar con el rechazo a la guerra de Irak, colocan a la altura de Bush y Aznar (¿dónde está Blair?) precisamente al ex presidente francés Jacques Chirac, quien se destacó por su postura contraria a la intervención.


El hecho de que el actual mandamás galo, Nicolás Sarkozy, le ceda sillas en las grandes cumbres internacionales, que por méritos propios no merece, al Presidente del Gobierno español tiene algo que ver en que éste no aparezca en los carteles. Es lo que tiene que dependan de ti
, que puedes incluso decir aquello de que “Zapatero no es muy listo”, y al día siguiente encontrarte con el no muy listo riéndote todas las gracias, no sea que te cabree y le quites la poltrona.


En cuanto a que el primer ministro italiano, el frívolo Silvio Berlusconi, aparezca también en el quinteto de dirigentes indeseables, es evidentemente un error de cálculo pues España volverá a tener una silla en el próximo G20, a celebrar en Italia, por obra y gracia del anfitrión de la reunión, esto es, el mismo Berlusconi. Y es que podemos constatar que el presidente de la República Francesa y el máximo dirigente italiano, creen más en el papel de España como potencia a nivel internacional que el propio Zapatero.


Si seguimos con el análisis y visionamos el polémico vídeo en el que diversos ciudadanos de la UE -un poquito fachillas- sentencian alguna reaccionaria idea de fuerza que debe causar rechazo en una bien pensante, moderna y avanzada sociedad española, llegaremos a la conclusión de que para bien o para mal, y porque seguramente los estados europeos tienen unos sistemas partitocráticos más plurales que el nuestro, casi ninguno sería votante de alguno de los grupos que integran el Partido Popular Europeo.



El holandés que esgrime que los inmigrantes roban el trabajo a los autóctonos, no votaría a los democristianos de los Países Bajos, sino que lo haría por el Partido de la Libertad de Geert Wildeers, heredero del asesinado dirigente anti Islam, y reconocido homosexual, Pim Fortuyn. Seguramente, podríamos contraponer a esta afirmación la de algún pijo progre, que no pasa por los suburbios ni por los barrios obreros que sufren las consecuencias de la inmigración incontrolada ni cuando se va a esquiar y que al único inmigrante que conoce es a la asistenta que le limpia la casa, diciendo “papeles para todos” y “viva la multiculturalidad”.


En cuanto al cura polaco que dice que en “Europa solo hay sitio para una religión”, éste ya me parece más generoso que buena parte de la izquierda y lo que se demuestra por la acción de gobierno laicista de Zapatero, pues para éstos directamente no hay sitio para ninguna. Aunque, por supuesto, siempre le es más fácil a la izquierda meterse con el inofensivo cristianismo que con el Islam, en una actitud cobarde parecida a la de sus artistas y sus furibundas arengas contra Aznar y Bush, inversamente proporcionales a sus condenas contra ETA.
El cura polaco, lo tendría fácil a la hora de votar y lo haría por Ley y Justícia -el partido de los gemelos Kacynski- o por la Liga de las Famílias Polacas, (ninguno de los dos pertenecen al PPE). Al “pater”, le podríamos contraponer a algún profesor de “Educación para la ciudadanía”, poniendo cara de perdonavidas (a lo Gabilondo) diciendo que en Europa solo hay sitio para el laicismo progresista, y de hecho por eso se enseña en las escuelas españolas mientras que se ha desterrado la religión de las públicas.


La ciudadana británica que asegura que "la sanidad debería ser privada" sí que podría votar al Patrido Conservador de David Cameron, y posiblemente en sus años mozos lo hizo por Margaret Tatcher. Pero, si no fuera por la inoperancia del actual canciller Gordon Brown, quizás seguiría votando al laborismo de Tony Blair que tiene de izquierdas lo que Zapatero de gran estadista. En todo caso, el Partido Conservador británico ha anunciado que apoya a Alternativa Española y no al PP en España, y que espera crear un grupo propio fuera del PPE en el europarlamento. Deberíamos recordar, por cierto, que cada nueva cama en un hospital privado es una cama libre más para quienes tienen que utilizar el colapsado sistema sanitario público español, que por cierto, no lo creó Pablo Iglesias precisamente, sino Francisco Franco. (Un poquito de memoria histórica, por favor.
)

El campesino italiano que asegura que "el cambio climático es una gran mentira" podría votar al nuevo partido de Berlusconi, resultado de la fusión de Forza Italia y Alianza Nacional, pero también podría hacerlo por el Partido Demócrata italiano. De hecho podríamos contraponerle al apóstol de cambio climático, Al Gore, diciendo lo contrario, a la vez que en su casa se consume diez veces más energía que en la de cualquier americano medio.


Sin duda alguna, el skin head alemán que dice que "la homosexualidad es una enfermedad" votará al neonazi NPD y no a la CDU de Ángela Merkel (que tampoco aparece en los carteles anti derecha del PSC, no sea que, como a Sarkozy, le toquemos mucho las narices). Podríamos contrarrestar dicha imagen, con Pedro Zerolo, acompañado de travestis y habituales esperpentos que se suben a las carrozas del día del orgullo gay, diciendo que la familia es un anacronismo o que cualquier forma de convivencia equivale a la familia natural, estable y con complementariedad sexual (por eso están ellos aquí, ¿no?) y que son los absolutos y únicos representantes de todos y cada uno de los homosexuales de la Unión.


Sí, el empresario español que está a favor del despido libre, votaría al PP. Ese sí. Y seguramente preferiría que fuera Esperanza Aguirre la "lideresa" del partido. Seguramente se animaría a contratar a más trabajadores para su empresa, si previamente se realizara una profunda reforma laboral. A este le podríamos contraponer a algún poco productivo funcionario, con carnet del "PZOE", diciendo que cree en el PER y en las becas que ahora se van a llevar los estudiantes que no se saquen el graduado escolar.

Pero mi preferida es la señorona francesa que dice que cree en la pena de muerte. Ésta madura, sugerente y elegante dama, con su collar perlas Majórica y su tazita de café, debe de ser una irremediable fan de Jean Marie Le Pen. En todo caso, podríamos contrarrestarla con el padre de Marta del Castillo y la cara que se le quedó después de entrevistarse con Zapatero y saber lo que opinaba éste sobre la cadena perpetua para los asesinos, violadores, terroristas y pederastas. No es nada nuevo que, según la progresía, a la delincuencia haya que llevarla entre algodones.


¡Qué fácil sería desarmar a la izquierda, contrarrestarla en la batalla de las ideas, si hubiera una derecha, en forma de partido político, mayoritariamente dispuesta a ello! Si los dirigentes con principios, no fueran un simple reclamo de elecciones europeas para no perder los votos del electorado conservador. Porque, efectivamente, el problema no está en lo que pensamos, sino en lo que hemos votado siempre y en lo que vamos a volver a votar.

sábado 23 de mayo de 2009

Més d' un país.



La pitada con la que buena parte de las aficiones del Barça y el Athletic Club obsequiaron a la Marcha Real o Granadera, en la final de la Copa del Rey, no podía convertirse en motivo de sorpresa. Obviamente , a los aficionados que no silban no se les oye (sí se vio por televisión -no TVE, por supuesto- a un aficionado vasco, mano en el corazón, como si del himno americano se tratara) y que se haya querido desviar lo que fue un ultraje a España para convertirlo en un desagravio contra la figura del Rey o la institución monárquica es no querer tratar la cuestión principal que es nacional y no institucional, aunque bien es cierto que casi siempre en el pack ya viene incluido todo.


Hay que ir más allá de lo esperado, habitual y anecdótico para adentrarse en la cuestión de fondo: la utilización que hacen muchos aficionados de equipos de fútbol de zonas en las que hay independentismo, de los clubes deportivos para expresar sus ideas en lo nacional, provocando así que nos metan al resto de aficionados, que tenemos otros sentimiento patrióticos, en el mismo saco.

¿Hasta cuándo vamos a aguantar, muchos aficionados del Barça, Athletic Club, Real Sociedad, Celta, Deportivo u Osasuna, ésta representación que se otorgan esos compañeros de grada que van al campo a expresar unas ideas políticas, con las cuales ni mucho menos estamos de acuerdo otra buena parte de la afición?

Particularizaré la cuestión en el caso del Barça, un club que es “més que un club” como buenamente dijo el ex Presidente, procurador en cortes (equivalente a diputado en la época franquista) y padre del catedrático fundador de Ciutadans, Narcís de Carreras.

La enseña del Barça es la azulgrana, y como equipo catalán más exitoso hace suya también la senyera con el regocijo de toda la afición culé y el respeto (o pasotismo) de los muchos aficionados barcelonistas del resto de España. Y prueba de lo último es que el hecho de que en las últimas temporadas la camiseta “blaugrana” haya llevado la bandera catalana impresa, no ha sido motivo de ningún rechazo, ni ninguna bajada de las ventas de dicha zamarra en las Españas.


Si quedamos en que la azulgrana es la del club y en que la senyera no sobra (repito, ni siquiera para los muchos aficionados no catalanes del resto de España), creamos un consenso acerca de cuáles deben ser los símbolos del club. Consenso que queda roto cuando aparece en escena la estelada, que no es una bandera que represente a Catalunya –mucho menos al Barça- sino un modo de ver a Catalunya que no es unánime, ni –de momento y a "la Moreneta” gracias- tampoco el mayoritario. Y la cuestión es, ¿por qué los aficionados del Barça no independentistas tenemos que estar aguantando que nos dañen la vista con esteladas cada vez que vamos al estadio, o aguantar bochornos como el de los pitos al himno, y ,para acabarlo de rematar , que a consecuencia de ello nos llamen a todos separatistas y anti españoles?

Y si ya es el presidente del club, quien, en el ejercicio de su cargo, promueve éste ambiente, atándose al cuello una estelada, para hacerse una foto con el equipo, el bochorno deviene en indignación. (Aunque que solo fuera esta, la única actitud indignante y bochornosa de Joan Laporta…).


Roto el consenso, deseo y promuevo que los culés del resto de España llenen de banderas rojigualdas, acompañando a la azulgrana, los campos de la liga española y animen también con esta bandera en los desplazamientos del club de nuestros corazones. Paso previo para que los culés catalanes que vamos al campo, hagamos lo mismo (de hecho en el gol sur, de vez en cuando aparece una española con el escudo del club en medio de ésta). Es difícil llevar a cabo ésta iniciativa porque aquí ya hemos asimilado que eso estaría fuera de lugar, es decir, que nos han colado otra en la batalla de las ideas. Que los catalanes que se sienten españoles y que son más combativos a la hora de expresarlo se hagan del Español o hasta del Madrid, es el mayor deseo de los del "pega un silvidito," y no pocos pican en el anzuelo.


¡Basta ya! Si yo me tengo que comer la estelada del vecino del lateral segunda gradería, que él se coma mi rojigualda. Comencemos a incomodar a los que nos incomodan, que ya toca. Visca el Barça i bon profit!


viernes 8 de mayo de 2009

Agur, autista.


Sé que va a ser lehendakari el mismo Patxi López que hace dos años se reunía –foto incluida- con Arnaldo Otegi, el mismo que era pieza fundamental en el bochornoso proceso de negociación con ETA, llevado a cabo por Zapatero. Sé que van a gobernar todas las consejerías, sin excepción, del País Vasco los mismos compañeros de partido de esa vergüenza nacional que es Bibiana Aído, y con esto último queda todo dicho.


Sé que la lista más votada no ha sido respetada, y que chirría bastante que lo que no vale para Galicia, Cataluña o las Baleares, sí valga para el País Vasco. Si bien, se me ocurren unos cuantos peros que objetar a todo lo anterior para defender este cambio histórico que se acaba de producir en el País Vasco.


El PNV ha sacado más votos, es cierto, pero merece, aun y haber sido la fuerza más votada, ser reemplazado ya solamente por su despreciable ambigüedad -cuando no su inmoral coqueteo- respecto el mundo social de ETA. Ha sido deleznable que el PNV, históricamente -a excepción de algunos años con Ardanza en Ajuria Enea- y sobre todo en la última década, haya primado su nacionalismo y sus delirios independentistas (que no comparten buena parte de sus votantes) sobre, ya no su condición de partido demócrata, sino sobre su propia honorabilidad política y de comunidad humana. Ser capaz de juntarse y compadrearse con los pro etarras, antes que con el PP y el PSE, porque unos –aun y terroristas- son abertzales como ellos y los otros, en cambio, son vasco-españoles, demuestra la catadura moral de estos dignos herederos del etnicismo oligofrénico de Sanino Arana. El peneuvista del “¡qué bien se vive en Euskadi!” porque rara vez es objetivo de la banda terrorista, se queda fuera del poder, el cual ha ejercido durante años como si de la administración de su particular caserío se tratara. Se podrían poner mil ejemplos sobre esa reprochable convivencia, nombraré solo los dos más recientes: uno, la subvención que se aprobó como regalito de despedida para pagar, a los familiares de los terroristas etarras, sus viajes de visita a las cárceles del resto de España, en las que cumplen condena (y de las que no deberían salir en su vida). Y dos: la foto, –otra más- que fue captada unos pocos días después de las elecciones, entre Ibarretxe y Otegi en el funeral del dirigente del PNV, Gorka Aguirre, miembro precisamente del sector más comprensivo con ETA.


Si se hubieran presentado los batasunos, la mayoría hubiera sido nacionalista y se hubiera impedido el pacto PSE-PP, pero el fanatismo etarra llega hasta el punto de seguir votando a sus listas ilegalizadas, antes que hacerlo al PNV, EA o –sobre y ante todo- Aralar (un partido calcado pero sin bombas, ni pistolas y que hasta hace unos años era parte de ellos) y así evitar la mayoría no abertzale que ha conseguido darle las instituciones a los partidos no nacionalistas.

Dicen que miles de ciudadanos vascos se han quedado sin poder votar a un partido político que defienda su ideario de izquierda independentista, pero ese es un argumento absolutamente falso y profundamente maléfico porque los electores independentistas y de izquierdas han podido votar a EA y a sus ex compañeros de Aralar que, repito por tercera vez, hasta hace pocos años eran parte de HB. Es falso que se hayan prohibido candidaturas abertzales por el mero hecho de serlo o para evitar la mayoría nacionalista que salvara a Ibarretxe del desalojo. Lo que se ha prohibido es que los terroristas puedan acceder -como han hecho desde las primeras elecciones- a las instituciones para poder seguir utilizándolas como altavoz de sus rastreras proclamas violentas, para cerrar el paso a las escenas chulescas habituales de no condena de atentados y -sobre todo- para evitar que puedan desviar los sueldos y las dietas de sus cargos públicos hacia el aparato de ETA.

Porque este pacto PSE-PP es el de la dignidad, el de los que no pueden salir a la calle y dar un paso al frente sin preguntarse si ese será su último paseo, el de los: Buesa, Blanco, Zamarreño, Iruretagoyena, Pagzaurtundúa, Pedrosa, Carrasco, Ordóñez, Caso, Elespe, y todos los demás caídos.


Desde el ático, vemos a Patxi, el de los estudios en ingeniería, el que se ha pasado por el forro la tradición en la jura del cargo, el progre zapateril del norte, y uno no puede más que maldecir al PNV una y mil veces (como en Cataluña maldecimos a CiU cada vez que sufrimos el arte y el salero de los tripatosos Montilla, Carod y Saura). ¿Dónde ha estado el espíritu conservador del PNV en todos estos años y su adscripción demócrata cristiana? El PNV, a la vez que se iba de pinchos ("porque se vive muy bien en el País Vasco, ¿qué pasa, pues?"), no se lanzaba a la yugular de los batasunos, o jugaba a inventarse "planes ibarretxes" y demás leches, hacía puntos de cara a la progresía cuando: daba consejerías hasta a los comunistas de Izquierda Unida (Madrazo, otro personaje siniestro noqueado en estas elecciones), nombraba defensor del pueblo vasco al mismísimo líder del lobby euskogay, y –por supuesto- no secundaba ni una de las marchas o campañas en pro de la vida o la familia.

Nación, nación y nación ha sido y es el "leitmotif" del PNV; pocos casos tan flagrantes de autismo político se han podido observar en la historia de la política del mundo civilizado.


El Partido Nacionalista Vasco ha sacrificado el convertirse en un partido de derecha y hacer piña junto con el PP-UPN y CiU (sin restar las pertinentes culpas también de estos) en la batalla de las ideas frente al progresismo, por su frenopática obsesión nacionalista. Ha sido la fuerza más votada, sí, pero merece ser desalojado del poder. Sobre todo, ese cínico de guante blanco, que no sabía euskera cuando fue elegido lehendakari, llamado Juan José Ibarretxe. Agur, autista.


viernes 6 de febrero de 2009

La doble erre: ¿Será Rodrigo Rato nuestro Ronald Reagan?


España va mal, y el Partido Popular peor. La situación económica en todo el planeta, y en especial en nuestro país -donde el modelo productivo hace aguas y las imprudencias cometidas bajo el complejo del nuevo rico, pasan factura- empeora alarmantemente jornada tras jornada.

Tiempo habrá para tratar el tema de ésta crisis económica, que viene precedida por una crisis moral que hace tiempo que los conservadores venimos denunciando. Ahora toca centrarse en el triste papel que la alternativa al gobierno que escondió la crisis y que es incapaz de dar alguna salida viable a ésta, está protagonizando desde su derrota en las elecciones generales de hace ya un año.

Un líder perdedor al cuadrado, desgastado y sin más autoridad que la que le proviene del interesado sustento proporcionado desde las baronías valenciana y andaluza (Bulgaria no cuenta); un nuevo equipo de combate sin ideas claras, ni acierto alguno ni en el discurso, ni en la estrategia, ni en las campañas; una cainita lucha -medio ideológica, medio personal- por el poder en el feudo capitalino, en la que se utilizan los métodos más bajos y pestosos que puedan haber en la política, y que amenaza con romper el partido en su mayor granero de votos; una irreparable pérdida de la vieja unidad de la derecha en una región clave para la unidad nacional y que encima es la más conservadora y tradicional por antonomasia; un partido olvidado y puesto a merced de la mas mediocre casta funcionarial de partido que pueda haber, en la CCAA que alberga la segunda ciudad más poblada de España; así como con un alarmante intrusismo de trepas ajenos a los principios y valores del centro-derecha. Este es el Partido Popular del año 2009.

Ante un panorama que desprende ya un inequívoco aroma entremezclado a azufre y UCD, empieza a escucharse un tímido mensaje que, de aquí al 2012, puede convertirse en un grito avasallador: ¡Doble R al poder!

¡No es Obama, estúpidos! (Tampoco es Richard Nixon, PP madrileño). Si de lo que se trata es de buscar referentes en los presidentes de EEUU, dada la situación, creo que George Washington a caballo sería lo más adecuado para ésta desahuciada España actual. Aunque, yéndonos un poquito más cerca, la derecha, el PP y la nación española necesitan como sangre... agua -perdón- de mayo a su particular Ronald Reagan. Y ante las actuales circunstancias, solamente un nombre parece estar en disposición de ser el líder que devuelva la ilusión al partido y a la patria. Alguien ajeno a los fracasos electorales, a los congresos a la búlgara y a las cainitas conjuras de palacio. Alguien cuyo rostro es el del milagro económico español. Alguien que, como aquel viejo actor de serie B metido a líder del mundo libre, vista con una doble erre bordada en los bolsillos de sus camisas: RR, Rodrigo Rato.

Con 60 años (Reagan ganó con 70), casado también en segundas nupcias y con su prestigio político intacto, Rato es, de momento y si nadie llega pronto desde la dimensión desconocida, el único dirigente político capaz de conseguir un Partido Popular unido y solvente primero, y de poner de nuevo a España en la senda de la recuperación social y económica, después. Lo puede hacer porque, a excepción de la mayoría de sus compañeros de partido, está a salvo de todas las historias para no dormir en las que anda metida ésta anómala oposición. Lo puede conseguir porque ya refundó al partido de la calle Génova. así como levantó a una España económicamente muy crítica una vez.

En medio del naufragio, suena una señal de alarma que no es un S.O.S, sino una doble erre. ¿Rodrigo Rato puede ser nuestro Ronald Reagan? Puede serlo, ¿o es que acaso no es Zapatero nuestro Jimmy Carter?

domingo 18 de enero de 2009

Ni "Sor Aya", ni "Zorraya".

Tenía ganas de escribir algo acerca del conflicto palestino-israelí, y de cómo la progresía consigue empujarte a romper con la equidistancia y situarte algo más cercano a las posiciones sionistas. También quería escribir para contribuir con mi granito de arena a esa campaña mediática de acoso y derribo que Iniciativa per Catalunya-Els Verds-Esquerra Unida i Alternativa ha denunciado desde su habitual e infantil inmadurez pijo-progre y esa soberbia tan superguay en la que están instalados desde que cambiaron la hoz y el martillo por el sol sonriente y la margarita. Y es que la pistola “performance” exhibida en la manifestación anti israelí, presidida por el Conseller de Interior Saura, te lo pone en bandeja.
Tuve que contenerme de nuevo para no escribir acerca de la elección de Ramón Tremosa como cabeza de lista de CiU para las europeas y de cómo, los convergentes, vuelven a desaprovechar tan patosamente la oportunidad de erigirse en una alternativa al desastre tripartito (alternativa que no lograrán escorándose hacia el nacionalismo en este triste concurso al que juegan para ser más nacionalistas que ERC, sino acurrucando a todos los catalanes con ganas de desahuciar a los ridículos, trincones e incompetentes que nos desgobiernan, en un proyecto amplio. Y esta Casa Gran de Mas es y será un mini-apartamento con estelada colgada en la ventana).

Las declaraciones de Montserrat Nebrera, acerca del acento de la Ministra de Fomento, también merecían alguna reflexión. De hecho, antes de que Nebrera dijera lo que dijo y como lo dijo, mas de una vez me había preguntado cómo era posible que semejante analfabeta, incapaz de concordar una sola frase, podía haberse sacado unas oposiciones a inspectora de hacienda o tan siquiera haberse licenciado en derecho, con el dominio del lenguaje verbal y oral que ambos estudios exigen. (A la vista de la preparación académica de Montilla, Benach o Roldán, lo de que haya llegado a ministra en un gobierno de izquierdas no me sorprende tanto).

Pero es que ha sido ver la portada de El Mundo y quedar “prendado” por la flamante portavoz del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, Soraya de Saénz de Santamaría. Y es que ese posado merece un artículo.

La imbecilidad en el PP está tan a la orden del día que lo que hace cuatro años era –y con razón- criticable, esto es la portada del Vogue con la recién nombradas ministras socialistas posando, como si de “top models” se tratara, por los jardines de la Moncloa, es hoy algo a copiar por la oposición para ganarse el visto bueno de la frivolidad postmoderna.

Ahí está la niña de Rajoy, intentando demostrar que está en la onda y que el PP puede disputarle a la izquierda el ir a la última. Ahí está Soraya picando en la trampa del periódico afín que más se la tiene jurada a ella, a su jefe y a sus actuales compañeros de equipo desde el congreso de Valencia.

Una vez más, éste PP de los congresos a la búlgara, vuelve a demostrar ser incapaz de romper con el círculo progresista. No es una cuestión política, es una cuestión sociocultural. La zafiedad y la frivolidad merecen una alternativa también desde la política, y este PP –salvo excepciones, como su cabeza de lista para Europa- no da la talla.

Ese tipo de fotos pasan por ser glamorosas y son una auténtica cutrez, cuando no las protagonizan las profesionales que las deben protagonizar (lo cual tampoco les quita frivolidad), y se quedan en: o bien un ejercicio de egolatría en general, o , en el caso de personajes públicos ajenos a la moda -y más en el de los políticos-, en una sublime chuminada. Confundir modernidad con gilipollez, y espontaneidad con pose fue lo propio de aquella portada de Vogue de hace cuatro años.

En el caso de la foto de Soraya (con pícaro comentario acerca de la "retranca" de su marido, a pie de imagen), hay que sumarle el complejo en el que viven instalados los actuales dirigentes populares. Tomar como ejemplo de modernidad los calendarios de chachas o bomberos (que no se diga que es por machismo) en pelota picada, las despedidas de solteros con carne en el mostrador y los books protagonizados por intrusistas ajenos a la moda, es ya una costumbre más de la habitualidad socio progre que padecemos. Pero es que encima, intentar demostrar lo que no se es, como en el caso de Soraya, es doblemente ridículo: por frívolo y por forzado.

Esta es la oposición de Rajoy: suavidad frente a la acción de gobierno y complejo respecto a la ideología y el modelo de sociedad que promueve y sustenta. ¡No, ni hablar! Ni lo uno, ni lo otro. Ni Sor Aya, ni Zorraya.

domingo 4 de enero de 2009

¿A Mayor Oreja, mayor sordera?


Tras meses de vacilación, Mariano Rajoy, se ha decidido por que Jaime Mayor Oreja vuelva a encabezar la lista del PP en las próximas elecciones europeas.

El ex Ministro del Interior e histórico dirigente del Partido Popular en el País Vasco, fue uno de los principales conspiradores para que Rajoy no fuera reelegido líder del partido en el congreso de Valencia, a razón del regreso a la línea acomplejada y de oposición light que éste encabeza desde entonces y que tuvo su episodio más sonado con la salida de María San Gil, un símbolo de los valores populares en la lucha contra el terrorismo, además de alumna aventajada del propio Mayor Oreja.

En aquel congreso, que sirvió para mantener a Rajoy como presidente y enterrar a ese PP que comenzaba a hacer política apegado a los principios y combatiendo a la izquierda en la batalla de las ideas, Jaime Mayor Oreja, con su espléndido discurso (se puede visionar al final del artículo) se destacó como el gran líder de la derecha social española: de esos millones de españoles que, rojigualda en mano, abarrotaron durante toda la primera legislatura de gobierno socialista, las calles y plazas de España para plantar a cara a la políticas de agresión a la unidad de España, la justicia con las victimas de ETA, la familia y el derecho a la libertad de educación, puestas en práctica por Zapatero.

La voz firme, y a la vez entrañable, de Jaime Mayor ha sonado con fuerza y vehemencia desde los años de la transición. A base de enterrar compañeros de partido caídos a manos de la mafia etarra, primero en UCD y luego en AP-PP, este ingeniero agrónomo se curtió como político y hombre de honor.

Si se ha dicho que en el PP había unos dirigentes duros, como Aznar, Acebes o Zaplana, que en los últimos tiempos habían defendido el fondo pero con arrogantes formas, y otros moderados, como Gallardón, Arenas o Feijoo, con excelente talante pero sin fondo ideológico alguno, Mayor Oreja es el dos en uno. El dirigente donostiarra no causa rechazo general a su persona, al contrario, y a su vez mantiene el discurso de los principios.

Mayor Oreja, sin chulerías ni bravuconadas, ha sido uno de los pocos dirigentes populares en defender con claridad un partido fiel a sus valores conservadores y a su idea de España. Y no se ha cansado de denunciar –ante la mofa de muchos compañeros que le acusaban de profeta de la calamidad- la segunda transición que Zapatero pilota desde su accidentada llegada a la Moncloa.

Que Jaime Mayor Oreja no solamente es uno de los nuestros, sino que es el líder político con el que la derecha auténtica y coherente se siente identificada es evidente. Por eso, Rajoy ha pasado por alto sus maniobras previas al congreso, y ha decidido evitar la fuga de votos a UPyD, AES o la abstención, que las encuestas vaticinan y que desde los medios de comunicación liberal-conservadores se intenta provocar con más o menos ahínco.

Rajoy hace una jugada de carambola. Por una parte, aguanta a los votantes populares contrarios a la nueva línea centrista y que así no se le escape por la derecha lo que cree que, por el descontento por la crisis económica, va a ganar por el centro. Si lo consigue, Rajoy será el ganador de las elecciones europeas y se afianzará como candidato para las generales del 2012, a la vez que tendrá a Mayor Oreja perdido en Bruselas. En caso de que el PP no consiga la victoria, podrá culpar al líder vasco y al sector conservador de disuadir al elector centrista de votar a los populares en un momento de descontento por la situación económica, y así encumbrar, sin atadura alguna, su proyecto “maricomplejín”.

Jugada maestra porque, pase lo que pase, ganan Rajoy, Soraya, Cospedal, Arenas, Arriola y Lasalle. Todos sobrevivirán a unas elecciones sin mucha importancia real como las europeas.

Aunque quizás el tiro les puede salir por la culata y que muchos votemos a Mayor Oreja y nos reservemos el voto de castigo para las municipales, las autonómicas y, si aun respiran después, las generales. Porque para listos, nosotros, Mariano.