
Una vez más, la pretensión de erigir un partido político a la derecha del Partido Popular se ha quedado en un bluf. Y no por ser un batacazo anunciado, podemos dejar de hacer un mínimo análisis de la candidatura de Alternativa Española al Parlamento Europeo. Al fin y al cabo, cualquier movimiento en pro de la defensa de valores que el PP oficial ha dejado de lado, nos parece siempre muy interesante y digno de mención.
En este caso, factores como: el discurso y la trayectoria del cabeza de lista popular, el voto útil conservador, que contra un gobierno de izquierda extrema –que no extrema izquierda- como el de Zapatero, se multiplica, y la situación de crisis económica, han provocado que los electores que podrían haber caído en la tentación de votar a AES, hayan cerrado filas con el PP, un partido al que se le critica, desde la derecha, en un grado proporcional al que se le vota en cada contienda electoral. Sin duda, Alternativa Española podría haber llegado a los casi 50.000 votos (una cifra que hubiera seguido no sirviendo para nada) si Libertas –con sus ayudas económicas bajo el brazo- hubiera apostado por ésta y por tanto hubiera tenido directamente el apoyo del Grupo Intereconomía. A estas alturas es evidente que el apoyo de los torys les has hecho más mal que bien.
Cifro en 25.000 los votos conservadores hacia Libertas, teniendo en cuenta que el 80% de ex Ciutadans han votado a UpyD (que de hecho pasa a ser la tercera extra parlamentaria en Cataluña) y por tanto hay que entender que los votos de Libertas son conservadores y críticos con el triste espectáculo que últimamente han protagonizado las instituciones de la UE.
Al fin y al cabo, la propuesta de AES no era más que la de otro Familia y Vida ,con banderita española de regalo y la familia Piñar al frente.
Con un comunicado de última hora firmado por personas que, aunque en nuestro ambiente gozan de prestigio, no las conoce ni el tato (excepto a Pitita y sus apariciones marianas) no se despunta en unas elecciones. En cuanto al pretendido golpe de efecto de última hora consistente en reabrir el 11-M, huele a forzada maniobra electoral para congraciarse con la COPE (o lo que dejará de ser la COPE). Y de hecho, algo se consiguió, pues en la entrevista de Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez a Mayor Oreja, en el último día de campaña, se produjo una especie de medio disculpa, por parte de Losantos hacia AES, tras haberla tratado, en sus años de existencia, despectivamente como " la nueva Fuerza Nueva", o "el partido del yerno de Blas Piñar", cuando no había prohibido directamente sus cuñas publicitarias.
Creemos que, dado nuestro sistema partitocrático y electoral (el cual, con sus listas cerradas, su ausencia de primarias, etc, etc, nos abochorna) se confirma que no hay espacio para un partido a la derecha del Partido Popular, a no ser que éste provenga de una escisión con un cabeza visible como pudiera ser Mayor Oreja o María San Gil. Y aun así, no aguantaría más de dos legislaturas (apuntaros recordar UPyD dentro de tres legislaturas). El único camino que le queda a la derecha auténtica y valiente es el de la batalla de las ideas, el del asociacionismo y el mediático. A esos tres niveles ya hay en pie un sector, más o menos configurado, capaz de sacar millones de españoles rojigualda en mano a la calle, en defensa de los más altos valores conservadores, una cosa que era impensable antes del 13-M de 2004.
Hay que hacerle un marcaje al PP desde la derecha, potenciar a gente como Mayor Oreja (de hecho que lo mantuvieran de cabeza de lista, ya fue un éxito del lobby conservador). Se trata de ceder sin conceder y con ánimo de recuperar.
En la celebración de la victoria, Rajoy sacó pecho y aseguró que se han avalado las tesis del Congreso de Valencia. Lo hizo precisamente delante de los que fueron sus competidores indirectos en aquel. El PP apareció unido en el balcón de Génova, con sus tres sectores: el conservador-democristiano de Mayor Oreja, el liberal de Aguirre y el oficial, ese que va hacia donde sopla el viento, y que, con su mensaje pro congreso, no parece querer dejar de representar el actual presidente del partido.

Mayor Oreja es el gran y casi único referente de la derecha social española, pero ahora queda exiliado en Bruselas, y aquí nos quedamos con lo de siempre: complejo + Gurtel = ZP se va a escapar.
En cuanto al resultado en sí, el PP gana por diversos factores, que sin ánimo de entrar en sesudos análisis, podemos condensar en dos:
1. En las europeas se moviliza el electorado más fiel, y el PP tiene más base que el PSOE desde siempre, por la criminalización a la que se ha sometido a la derecha desde la muerte de Franco.
2. Los 4 millones de parados y el desgaste de la crisis.
A partir de aquí, 3 años dan para mucho, y pueden aparecer los suficientes (y reiterativos en su expresión) brotes verdes, como para que la gente se olvide de la situación económica y vote de nuevo con el estómago a quienes les venden el disfraz de chico/a moderno, tolerante y enrollado.
Podemos profetizar, y no nos equivocaremos, la que va a ser la estrategia popular, de ahora en adelante: pedir elecciones anticipadas, no sea que para el 2012 la economía se haya recuperado lo suficiente como para evitar la victoria. Es decir, una táctica parecida a la que ya utilizó en el País Vasco en 2001, cuando se creía que el pacto PP-PSE desalojaría a Ibarretxe, y ya sabemos como acabó aquello.
¿Hablamos de Europa?
Los eurodiputados de "derechas" -sin entrar en distinciones, ni matices- han ido a parar al PPE, a los Liberales, a la UEN (grupo de soberanistas a la derecha del PP en el cual estaba AN y que ahora lo sustenta básicamente el partido polaco de los gemelos Kacynsky), a IND (tras la marcha de los torys del PPE) y al grupo de los que no llegan al número necesario para tener grupo propio. Desperdigado queda un puñado eurodiputados ultras de diferentes condiciones y pelajes.
Los resultados a nivel europeo confirman el bipartidismo y dentro de éste la hegemonía absoluta del centroderecha. Hegemonía derechista que se mantiene si ampliamos los dos espectros hacia el extremo.
En países vecinos, donde la extrema derecha o partidos teóricamente a la derecha del PPE conseguían resultados espectaculares, éstos se hunden tras haber conseguido que el centro derecha haya asimilado buena parte de su discurso de una manera más o menos moderada.
En Francia, Sarkozy avasalla al Partido Socialista Francés y pese a sus últimas polémicas, solidifica a la UMP como primer partido galo. Le Pen pasa a tener tan solo tres escaños: el suyo, el de su hija y el de su segundo Bruno Gollsnich (comienza la guerra de la sucesión entre ellos). Además, el FN pasa a ser la QUINTA fuerza política francesa, por detrás de UMP, PSF, Verdes, y centristas del MoDem, casi empatado con el Frente de Izquierdas. El tradicionalista De Villiers, el cual se presentaba asumiendo la marca Libertas pierde su escaño.
En Italia el nuevo PdL y la Liga Norte acaparan el electorado derechista. Ésta vez ni los neomisinos escindidos de AN, ni Storace con La Destra, ni la nieta de Mussolini consiguen una sola acta de eurodiputado: cero patatero. Los democristianos de la UDC de Casini –otrora compañeros de Forza Italia, Lega y AN, y ahora representantes de la tercera vía- recogen unos pocos de miles votos conservadores, decepcionados con la catadura moral de Berlusconi (del cual hablaremos en un próximo artículo).
Holanda y Austria pasan a ser los baluartes de la extrema derecha con un discurso básicamente anti inmigración (especialmente anti islámico) que les hace ser incluso segundos, adelantadaos por los democristianos que siguen siendo hegemónicos. Y nada menos que en Gran Bretaña el British National Party saca dos escaños gracias al desastre laborista en particular y a las corruptelas de la clase política en general, cosa que también permite a David Cameron preparar con toda tranquilidad el regreso de los conservadores a Downing Street.En Irlanda, patria del fundador y mecenas de LIBERTAS, éste saca 0 eurodiputados (para no desentonar con el número de escaños que consigue en el resto de Estados) . Fracaso absoluto, pues, de un inventor de lo que ya está inventado. ¿Para qué montar el chiringuito de Libertas, si ya existe la Unión por la Europa de las Naciones?
¿Cómo se entiende escoger en Francia al tradicionalista de Villiers y en España al –no se sabe qué, pero parece que progre y anti catalanista- Albert Rivera?
Los estados europeos, en su mayoría, van asimilando el bipartidismo, con hegemonía del centroderecha sobre un centroizquierda que -excepto en España- va en caída libre. Sin embargo, las cosas no son tan bonitas., hay que recordar que, Partido Popular Europeo y Partido Socialista Europeo, coinciden en el 80% de votaciones en la Eurocámara.
La consagración del bipartidismo es la del gran consenso social-demócrata, esto es, una gran coalición con dos patas, una más a la izquierda y otra más a la derecha. Que los segundos se evadan de ese secuestro ideológico, depende de esa derecha auténtica y valiente, a la que no le queda más remedio que combatir desde el plano sociocultural, una lucha que debe ir pareja a una más transversal en defensa de una democracia más directa, más plena y menos partitocrática. Los niveles de abstención, de voto en blanco y de pasotismo, por parte de la ciudadanía, no dejarán de aumentar si los estados europeos no se abren hacia un sistema más participativo, en el que los ciudadanos sientan realmente útil su voto como elemento más esencial de su compromiso político. La batalla de las ideas debe movilizar a lo mejor de la tropa, porque las ideas tienen consecuencias y porque mañana empieza hoy.









